Historia
Nuestros mayores cuentan hermosas leyendas,
que lejos de ser reales, pretenden explicar el nacimiento de las
flautas de pan. Curiosamente, en todas ellas, existen ciertos nexos de
unión, que en ocasiones, hablan de sonidos Divinos en justa concordancia con la dulzura
de sus registros y en contraposición con la perfección que conlleva su
simpleza. La flauta de pan es un instrumento
de origen incierto, remontándose su existencia en el tiempo muchos siglos
atrás. Tallas,
esculturas, grabados, relatos y pinturas, evidencian su presencia en culturas ancestrales
muy diversas que lo catalogan como uno de los primeros aerófonos utilizados por el
hombre. Su empleo es igualmente
versátil, vinculándose en algunas culturas a ritos ceremoniales o religiosos, en
otras usado como instrumento pastoril y en otras muchas, con fines netamente
lúdicos, enraizados en el folklore popular. Flauta de pan,
zampoña, rondador, antara, syrinx, naï rumano, flauta pastoril ... son muchas
las variantes que ha ido adoptando en cada cultura. En cada sitio toma un
nombre diferente y atiende a distintas escalas y formas de ser tocado; pero sin
lugar a dudas, en la región de los Ándes, es donde posee la
mayor de sus moradas.
