Las Escalas

Una vez conseguidas todas las notas con limpieza y seguridad hay que empezar a trabajar otro de los elementos para llegar a ser un buen quenista: el movimiento e independencia de los dedos.

Un buen ejercicio para ello es hacer escalas, ya que son buenas para el calentamiento del instrumento a la par de los dedos y los labios.

Los dedos hay que procurar tenerlos relajados y cuando los levantemos de la quena no separarlos mas de dos centímetros y justo encima del orificio que tienen a su cargo.

Vamos a empezar haciendo esta escala y completándola posteriormente, cuando ya dominemos esta, con notas de la tercera octava.

Cuando ya la realicemos sin problema intentaremos hacerla en otras tonalidades. Cada día ensayaremos una nueva.

Aquí ponemos unos ejemplos:

Escala de Re Mayor o Si menor:

 

Escala de La Mayor o fa sostenido menor:

Escala de Mi Mayor o Do sostenido menor:

Escala de Si Mayor o Sol sostenido menor:

Escala de Fa sostenido Mayor o Re sostenido menor

Escala de Do Mayor o La menor:

Escala de Fa Mayor o Re menor:

Escala de Si bemol Mayor o Sol menor:

 

Escala de Mi bemol Mayor o Do menor:

Escala de La bemol Mayor o Fa menor:

Escala de Re bemol Mayor o Si bemol menor:

Escala de Sol bemol Mayor o Mi bemol menor:


Recordar que las escalas que terminan en sol bemol las acabaremos en el la, por razones obvias de la tesitura de nuestra quena, cosa que nos nos ocurrirá si tocamos con una quena de las llamadas en sol ya que están afinadas un tono mas bajo que nuestra quena modelo.

No cabe duda que estos ejercicios tienen diferentes grados de dificultad, no hay que desmoralizarse porque alguno no nos salga todo lo bien que deseáramos, hay que intentarlo todos los días al empezar a tocar y al cabo de poco tiempo comprobaremos las mejoras ostensiblemente.

Las primeras semanas haremos solamente escalas con dos octavas y si es preciso, por no llegar a hacerlo con una sola toma de aire, acabándola en un si o en un re en vez de la propuesta que hacemos en las escalas de acabar siempre en el sol de la primera octava.

Esta es una propuesta para conseguir un buen sonido en la quena una melodía conocida y de fácil ejecución. Hay que prestar especial cuidado en la afinación, los progresos, al cabo de pocos días, los apreciaremos enseguida.


Esta melodía, y todas las que aparezcan en este método, hay que tocarlas una octava por encima, ya que para no obligarnos, por comodidad, a usar muchas líneas superior adicionales.

Vamos a probar, ahora, con este fragmento de una muy conocida melodía de Rabel procurando al tocarla darle un determinado sentido y color a nuestro sonido con la quena, el color y sentimiento que la propia melodía nos indica.

Como podremos observar la melodía no suena con todo el carácter que debería, y eso es porque le falta el vibrato, que  es una variación muy pequeña del sonido y que consiste en subidas y bajadas de afinación del tono de la nota y del volumen de ésta.

Para la obtención del vibrato existen varias técnicas, aunque la más deseable y agradable es la que se produce por el diafragma en la presión que hacemos para expulsar el aire. También se puede hacer con la garganta, aunque puede emitir sonidos no deseados y con los labios aunque no son nada recomendables.

Para comprobar que los hacemos bien, toquemos con nuestra quena la nota Re, para lo cual sólo necesitamos la mano izquierda y pongamos la otra sobre el abdomen y empujando éste es como obtendremos el vibrato, ahora mantengamos la mano sobre el abdomen pero sin ejercer presión alguna e intentemos hacer el movimiento anterior pero sin la ayuda de la mano.

Una vez conseguido hay que empezar dando de dos a tres vibraciones por segundo, para ir subiendo paulatinamente hasta cinco  o seis.

Primero lo intentaremos con notas largas pero sin cortar el vibrato al pasar de una nota a otra.

Ahora vamos a proponer una serie de melodías o ejercicios primeramente en las tonalidades de mi menor y sol mayor, para una vez superadas con facilidad ir pasando a otras tonalidades fáciles si menor, re mayor, fa mayor, re menor,…

Estos ejercicios son muy importantes ya que nos acostumbraran el oído a otras tonalidades a su sonido peculiar y a su digitación, llegado este momento no hay que desmoralizarse, el camino que ya se ha recorrido es largo, lo que queda es sólo trabajo, cuanto más tiempo se le dedique antes conseguiremos mejores resultados, pero el tiempo no hay que aplicarlo irregularmente, sino de una manera constante con sólo una hora de trabajo diario los resultados son plenamente satisfactorios, que duda cabe que a más horas mejores resultados, pero para empezar, con una hora diaria nos bastará. Con el tiempo seguro que le dedicaremos mas tiempo, ya que es muy reconfortante, cuando una melodía ya nos empieza a sonar agradablemente.

Primero empezaremos haciendo series de blancas con vibrato, para pasar más tarde con las negras, corcheas,… cuando lo hayas conseguido podremos decir que el sonido ya tiene cierta personalidad.

Hay que procurar que el vibrato suene en las octavas superior igual que en la octava baja y tiene que salirnos de una forma tan natural como el mismo sonido de la quena. Hay que recordar que el vibrato es parte del sonido no algo que añadimos a él. Cuando nos cansemos con estos ejercicios no olvidar las palabras del gran músico español P. Casals: El vibrato es un medio para expresar la sensibilidad, no una prueba de sensibilidad.

Una buena prueba es hacer una melodía, que sin vibrato sonará a nuestros oídos completamente vacía, vamos a probar con un fragmento del God save the Queen (Dios salve a la Reina). Podemos comprobar como cambia el sentido, color y forma si la tocamos sin vibrato, intentemos hacerla ahora con vibrato, ahora sí que es el God save the Queen. Para esta prueba podemos escoger cualquier himno nacional ya que son melodías que al hacerlas sin vibrato suenan totalmente vacías además que la dificultad que tienen es casi siempre escasa.

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