El puente

Construcción del puente

A partir de una pieza de ebano y siguiendo las cotas que se marcan en los planos, mecanizarémos el puente.

Existen muchos posibles acabados, pero en nuestro ejemplo, hemos querido firmarlo con una talla a juego con la pala.

Una vez finalizadas las tallas, pulirémos la pieza para logar un buen acabado.

 El machón de amarre de las cuerdas es la parte del puente más vulnerable y  la que sufre un mayor desgaste con el uso. Esto se debe a la fricción de las cuerdas y a la gran tensión que los nudos soportan. Por este motivo es conveniente reforzarlo de algún modo. Una solución usual, que reporta muy buenos resultados, es la consistente en rematar sus bordes con dos pequeñas tiras de hueso (a juego con la selleta). Con lo que además, conseguimos un detalle estético que realzará la belleza de la pieza.

Por último y atentiendo a las medidas de los planos, practicarémos los orificios por los que discurriran las cuerdas. Para ello utilizarémos una fina broca de 1,5 mm.

 

Emplearemos sargentos de madera para amarrar el puente a la caja durante el encolado a la tapa. Debemos de obrar con la minuciosidad y exactitud que el proceso requiere ciñéndonos escrupulosamente a las cotas que los planos marcan.

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