Origen del charango

 

Origen del charango 

Charango construido con caparazón de armadillo.

   

Su origen data del periodo Colonial, durante el cuál, los españoles introducen en América, entre otros instrumentos musicales, la vihuela de mano; cordófono parecido a la guitarra, que era construido fundamentalmente en tres tamaños y que  estaba dotado de cinco cuerdas dobles, ya que en Europa se estaban dejando de usar las vihuelas de seis y siete cuerdas dobles.

La vihuela tenía varias  afinaciones y en aquel momento estaba en proceso de fusión con la guitarra barroca que era de un solo tamaño, de cuatro cuerdas dobles y algo más pequeña que la guitarra actual.

Estas vihuelas llegan a muchas regiones del Nuevo Mundo, tomando en poco tiempo características y acentos propios de los lugares donde se iban asentando; originando así, tantos cordófonos  como regiones pueblan la América latina.

De esta forma en México ven la luz instrumentos como la jaranita, la jarana, el mosquito, la concha, la guitarra jarocha, la wapanguera, etc.; en Puerto Rico el cuatro puertorriqueño (guitarra de 5 cuerdas dobles); en Colombia el tiple colombiano; en Panamá en socabón; en Ecuador el bandolín; en Chile el guitarrón (guitarra mediana de 25 cuerdas); en Perú nuevos tipos de bandurrias y el charango del que junto con Bolivia es cuna por excelencia.

Concretamente en Bolivia nace una gran variedad de charangos, todos ellos con características propias de cada región y peculiaridades sonoras bien diferenciadas, pero si hubiera que ubicar más concretamente la cuna de este instrumento, sin duda señalaríamos la ciudad de Potosí.

Se presume que los primeros charangos fueron construidos de madera laminada, probablemente extraída de los embalajes de enseres, que los españoles  traían desde el Viejo Mundo, así como con maderas nobles que por intercambio comercial llegaban desde las regiones bajas a las zonas altas.

Posteriormente fueron trabajados con caparazones de armadillo (quirquincho) y más tarde en madera ahuecada (laukeados) y otros materiales.

Probablemente los charangos de armadillo son los dotados de una “firma” más autóctona por lo peculiar de los mismos, sin embargo en la actualidad son preferidos los laukeados por su estabilidad ya que el caparazón del quirquincho tiende a arquear por la inestabilidad de los ligamentos que hacen de unión entre sus bandas. 

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